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Monedas de 10 céntimos de Alfonso XII, conocidas como 'perras gordas', con las que se juega a las chapas

En la villa palentina de Alar del Rey, en los días de Semana Santa se practica el Juego de las Chapas o las Charpas; juego de azar o apuestas que básicamente consiste en jugarse una cantidad de dinero a la posibilidad de que, lanzando dos monedas al aire, caigan ambas cara-cara o cruz-cruz (llamadas en este caso lis-lis).

Tradicionalmente se juega en Semana Santa y fiestas locales en determinadas zonas de España, en concreto en Castilla y León (provincia de Burgos, León, Palencia y Zamora); La Rioja (Haro) y la provincia de Alicante (Confrides). Cada zona tiene su propia variante del juego, aunque a grandes rasgos las reglas son las mismas.

Actualmente esta regulado el desarrollo de la partida y las fechas en las que se puede jugar legalmente. Durante la dictadura del General Franco estuvo prohibido su juego, pero se solía hacer la vista gorda, sobre todo los días de Jueves y Viernes Santo. Sólo se juega en Semana Santa y en determinadas zonas de España es muy popular, en concreto en ciertas zonas del centro-norte-este de España como Castilla y León (provincia de Burgos, León, Palencia y Zamora); La Rioja (Haro) y la provincia de Alicante (Confrides).

¿Qué son las Chapas o Charpas?

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Sólo se permiten apuestas monetarias

Las Chapas o Las Charpas es un juego de azar en el que, básicamente, se apuesta dinero a la posibilidad de que salga cara o cruz, dos caras o dos cruces (o también llamadas lises las cruces, en singular lis), del resultado de tirar dos monedas al aire. Las monedas con las que se juegan son dos perras gordas (moneda de 10 céntimos de Alfonso XII) en cuyo reverso se ha trazado, normalmente pintada, una cruz o aspa. .

Las leyendas populares y algunas obras escritas hablan de partida 'legendarias' en las que se apostaron grandes sumas de dinero, propiedades e incluso 'la mujer' y/o 'la hija'. Hoy en día están prohibidas las apuestas que no sean en metálico.

Desarrollo del juego

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El juego está regulado por un reglamento, publicado en forma de decreto por la autoridad competente​ que permite desarrollar este tipo de juego de apuestas monetarias.

El juego se realiza en lugares públicos, habitualmente en los bares más grandes de cada localidad. El reglamento básicamente obliga a los lugares en que se celebra a contar con una solicitud de autorización y pago de una tasa; a evitar jugar cantidades elevadas y admitir sólo dinero en efectivo, nunca otro tipo de bienes como objetos, inmuebles o animales; así mismo, los días autorizados están restringidos al Jueves, Viernes y Sábado Santo de la Semana Santa, aunque también se pueda permitir en alguna otra festividad especial de las localidades.

El 'corro', nombre como se conoce popularmente al lugar donde se desarrolla el juego al disponerse los jugadores en un corro circular rodeando al lanzador, lo organiza un 'baratero' que además cuida del orden y del pago de las apuestas.

Para saber quien inicia el juego, el baratero lanza las monedas al aire. Lo inician los apostantes cuyo resultado les sea favorable (cara o lis).

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Las monedas se colocan cruz contra cruz y se lanzan al aire intentando que sea lo más vertical posible. De existir techo, si lo toca, el lanzamiento queda anulado (y el baratero nos avisará diciendo «barajo» indicando tirada nula). En caso de salir una cara y una cruz se tiene que repetir la tirada hasta que salgan dos caras o dos cruces.

El que tira las monedas suele jugar contra el resto (es la banca) y escoge si elige caras o cruces. Su elección es anunciada por el baratero en cada tirada, alto y claro, así como el importe que se arriesga en cada tirada. El dinero de las apuestas se deposita, habitualmente, en el suelo.

El baratero o la casa se suele llevar un tanto por ciento de las apuestas (suele ser el 10%).

Algunas veces o en algunos corros, se permiten las apuestas 'por fuera', o sea, apuestas entre jugadores que pueden estar o no en el corro. A veces surgen problemas o disputas por realizarse estas apuestas 'por fuera' ya que el baratero no recibe un tanto por ciento de ellas.

Algunas de las expresiones utilizadas en el juego son "cien a caras", "trescientos a cruces", "a caras va la mano", "¡arriba las chapas!" o "son cruces, pierde la mano".

¿Por qué se juega a las chapas en Semana Santa?

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Detalle de la 'Estación de la Cruz', Iglesia Saint-Symphorien de Pfettisheim, Bajo Rin, Francia. Fotografía: Petro

Esta tradición, del Juego de las Chapas, rememora el momento, después de crucificar a Jesús, en que los soldados cogieron su ropa y se la repartieron en cuatro partes, una para cada soldado. La túnica, como era sin costura, tejida de una sola pieza de arriba abajo, decidieron echar a suertes para ver a quien le tocaba. Cortarla en cuatro piezas no hubiera servido para nada, así que lo mejor era jugarse a los dados aquella parte del botín que les correspondía por ser los soldados que habían conducido al reo al patíbulo. en el que los soldados romanos se jugaron la Santa Túnica Sagrada de Jesucristo a cara o cruz. 

Sentados los soldados, miraban al Crucificado mientras echaban los dados. Parecía que Jesucristo era un jugador también, pero lo que allí estaba en juego era la dignidad, la pureza, la salvación de la humanidad. Jesús se jugaba la vida para redimir a los hombres.

Dos mil años después, cuando llega la Semana Santa, se conmemoran muchos detalles de la Pasión con desfiles procesionales de imágenes que representan la Tragedia del Gólgota. Otra forma de conmemorar los hechos del Calvario, es la tradición que hay en muchas localidades de jugar a las 'chapas' o a las 'caras'.