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Entrada de la Feria de Albacete

La Feria de Albacete es uno de los acontecimientos más significativos de la capital albaceteña y casi tan antigua como la ciudad de Albacete.

El origen remoto de esta feria se sitúa en el año 1375, momento en el que el hasta entonces llamado lugar de Albacete se segrega de Chinchilla y se convierte en villa. Con ese privilegio otorgado por el Marqués de Villena, por el cual se concedía al nuevo municipio los mismos derechos que a los de su población matriz, entre ellos el de una feria anual.

De esta manera, aquel certamen inició su actividad en la Edad Media, dentro de la propia localidad, para continuar a lo largo de los siglos XVI y XVII en Los Llanos. La Feria que empezó celebrándose en el propio casco de Albacete, se trasladó en el siglo XVII al paraje de Los Llanos, donde se había iniciado el culto popular a la Patrona, y donde, posteriormente, en torno al año 1672 se estableció la orden franciscana con convento propio en la vieja ermita de la Virgen en el paraje de Los Llanos, a una legua del casco urbano.

Con este nuevo emplazamiento se reavivó de nuevo el comercio en el lugar, aprovechando el trasiego de gentes en la festividad de la patrona, el 8 de septiembre, lo que, evidentemente, benefició notablemente al convento. No obstante, fue en el siglo XVIII cuando la feria adquirió todavía una mayor importancia y significación, y en el año 2010 es cuando cumple su tercer centenario.

En un recinto ferial estable, céntrico y único se concentra la fiesta, diversión, gastronomía, espectáculos y corridas de toros, con una programación que incluye actividades para todas las edades y todos los gustos las 24 horas del día.

La Feria de Albacete: tan antigua como la ciudad de Albacete

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Paseo de la Feria de Albacete. Fotografía: Alejandro Navarro López (Manchego)

El origen remoto de esta feria se sitúa en 1375, momento en el que el hasta entonces llamado lugar de Albacete se segrega de Chinchilla y se convierte en villa. Con ese privilegio otorgado por el Marqués de Villena, por el cual se concedía al nuevo municipio los mismos derechos que a los de su población matriz, entre ellos el de una feria anual.

De esta manera, aquel certamen inició su actividad en la Edad Media, dentro de la propia localidad, para continuar a lo largo de los siglos XVI y XVII en Los Llanos.

La Feria que empezó celebrándose en el propio casco de Albacete, se trasladó en el siglo XVII al paraje de Los Llanos, donde se había iniciado el culto popular a la Patrona, y donde, posteriormente, en torno al año 1672 se estableció la orden franciscana con convento propio en la vieja ermita de la Virgen en el paraje de Los Llanos, a una legua del casco urbano. Con este nuevo emplazamiento se reavivó de nuevo el comercio en el lugar, aprovechando el trasiego de gentes en la festividad de la patrona, el 8 de septiembre, lo que, evidentemente, benefició notablemente al convento.

No obstante, fue en el siglo XVIII cuando la feria adquirió todavía una mayor importancia y significación.

Publicado en www.feriadealbacete.es

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